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MONCALVILLO
EL PEOR PUERTO
Peñahincada es un puerto malo y
precioso. Alterna repechos bestias y zonas menos duras
que hacen la subida más llevadera pero no ayudan
a mantener el ritmo. Es un primera con todas las de la
ley, que encadena la primera subida desde el cruce de
la carretera de las Viniegras, muy tendida, con la subida
de verdad a partir de Brieva. Son kilómetros y
desnivel serio; aunque algunos como Juanto y Ander, los
de las altimetrías, no le conceden tanta importancia.
«Considerado de 1ª categoría en la Vuelta
a La Rioja (…) para nosotros no pasa de ser un 2ª»,
dicen en su estupenda web (www.altimetrias.net); pero
es que Juanto y Ander son de Bilbao, y su obsesión
es trepar hasta la última antena.
De primera o de segunda, para mí, Peñahincada
es, ante todo, un puerto precioso. Ya hace tiempo que
no lo subo; la última fue con mis amigos Paco ‘el
Comunista’, Angelito y los demás de la Solera,
que, como todas las peñas riojanas, lo conocen
bien. Bueno, a decir verdad, este otoño pasé
por allí, pero corriendo en la Marcha Hoyos de
Iregua tras la estela de Goyo Ascacíbar, veterano
campeón del Maratón Rioja –vaya desde
aquí un pequeño homenaje a los grandes deportistas
aficionados que llevan años surcando estas tierras
en bici o a pie–.
Peñahincada es un puerto hermoso porque pasas de
un impactante paisaje de pastos a una zona boscosa impresionante
en la bajada hacia Ortigosa; del valle del Najerilla al
del Iregua, una porción del paraíso serrano
riojano. Merece la pena atravesarlo en bicicleta, aunque
llegar hasta allí para intentarlo ya tiene tela
marinera. La primera vez que lo subí, paré
en Brieva, me metí en la cabina de teléfonos
que había en la plaza y llamé a casa para
decir que tardaría «un poquito más
de lo previsto».
Y es que es hermoso también por su dureza; al que
no le vaya el sacrificio mal puede gustarle el ciclismo.
Así que siendo uno de los peores puertos de por
aquí es también uno de los mejores. Así
de paradójico es este deporte.
El ciclismo se encuentra en un mal momento, es cierto,
pero la supervivencia de vueltas humildes y honestas como
La Rioja es una buena señal. Y la victoria de Rubén
Plaza, reivindicándose como corredor, nos da esperanzas
de superar el peor puerto, el otro..
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