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| ORGULLO.
Los técnicos del CIDA, junto a Javier Erro. / F.D. |
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REDACCIÓN. /LOGROÑO
La Denominación de Origen Calificada Rioja puede contar
en un futuro, más o menos inmediato, con una nueva variedad
blanca y unirla así a las tres reconocidas por el Consejo
hasta el momento (viura, garnacha blanca y malvasía).
Ayer, el consejero de Agricultura y Desarrollo Económico
–Javier Erro– y los técnicos del CIDA
presentaron el primer vino elaborado a partir de la variedad tempranillo
blanco. Según Erro, «se abren enormes posibilidades
porque aporta novedosos rasgos. Es una variedad idónea
para la vinificación».
En 1988, como fruto de una mutación natural debido a factores
ambientales, apareció tempranillo blanco en una cepa de
tempranillo tinto localizada en Murillo de Río Leza. En
la cepa, todos los pulgares presentaban sarmientos con uva tinta,
excepto uno que produjo racimos con bayas blancas.
El CIDA se hizo cargo de la plantación de este material
y una vez que en 1993 confirmó la estabilidad de los caracteres
de la nueva variedad, fue multiplicando la planta (primero se
dispuso de 100 plantas) y luego creció el espacio dedicado
a esta variedad hasta alcanzar una hectárea en el año
2000 en la Finca La Grajera.
Origen murillense
La homogeneidad de la variedad es completa porque toda la producción
procede, a través de la multiplicación vegetativa,
de un único sarmiento (el que se recogió en la finca
murillense de Jesús Galilea Esteban). Las diferencias ampelográficas
que se pueden apreciar entre el tempranillo blanco y el tinto
son mínimas, excepto el color de las bayas: verde-amarillo
en la variedad blanca y azul-negro en la tinta.
El tamaño de las hojas, racimos y bayas es menor en la
variedad blanca que en la tinta.
En cualquier subzona
En cuanto a su fenología, se trata de de una variedad de
ciclo corto, con brotación tardía, floración
media, envero precoz y maduración muy precoz. Esto permite
que sea una variedad que puede encontrar acomodo en cultivos situadas
en cualquiera de las subzonas.
Los resultados agronómicos obtenidos del análisis
del tempranillo blanco indican que se trata de una variedad de
producción media, con vigor medio-alto, siendo el peso
de racimos y bayas medio, y su graduación alcohólica
alta.
Una de sus virtudes es que el número de racimos es elevado,
pero son de tamaño pequeño, lo que puede considerarse
un factor de calidad, debido a la localización en el hollejo
de los compuestos aromáticos.
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