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COLEGIO DE AGENTES DE LA PROPIEDAD INMOBILIARIA
(API)|
EL
QUESO Y LA BURBUJA INMOBILIARIA
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| Santiago
Baena, presidente del COAPI de
La Rioja. / F. DÍAZ |
SANTIAGO BAENA.
Dudo de que exista en este momento
otro asunto más de moda que el vocablo
inmobiliario. Está presente hasta en
los programas del corazón. En un corto
espacio de tiempo nos hemos encontrado con golpe
de estado inmobiliario, especulaciones inmobiliarias,
pelotazos inmobiliarios, burbuja inmobiliaria,
etc...
Ahora la moda parece ser montar una inmobiliaria
con la pretensión de enriquecerse rápido.
Yo como API sé que no es así.
¿Cuál es el motivo? Indudablemente,
a la bonanza económica que en los últimos
años ha propiciado el tránsito
de ingentes cantidades de dinero por todo lo
que rodea al sector de la construcción.
El mundo inmobiliario es de una volatilidad
y cambio continuo que me ha llevado a titular
este artículo: «el queso»,
después diré el motivo de «la
burbuja», ya que me ha venido a la memoria
la espléndida obra de «Spencer
Johnson, M. D.», titulada: «¿Quién
se ha llevado mi queso?». Expresamente,
dado el mundo de cambios en el que nos encontramos,
recomiendo a quien lo desee, dedique las escasas
2 horas que puede llevar leerla, hacerlo. En
el mundo inmobiliario el cambio de lugar del
queso es continuo.
Abrimos los periódicos, revistas, conectamos
la radio y ya está, todo el mundo habla
de los pisos, la vivienda, los precios, que
si están hinchados, que si se gana mucho,
que si se gana poco. En fin todos doctorados
en intermediación inmobiliaria.
Por lo que a mí me toca y visto este
mundo desde mi óptica, estimo que los
precios a los que estamos llegando van siendo
de locura, y aquí nadie es «el
buen samaritano», de tal manera que si
mi vecino ha conseguido que le paguen dos por
la venta, yo no voy a ser menos y pediré
2,5. Esto unido a la escasez de suelo. Y el
que hay, caro y disputado; ¡alegría!
: ya está la coctelera servida y la burbuja
tan traída. La pregunta es: ¿Y
a qué es debido? ¿Quién
o quienes lo provocan? ¿Qué nos
espera? ¿Tiene solución? La marcha
de la economía en estos últimos
años, que sin lugar a dudas, nadie puede
decir que haya sido mala; los bajos tipos de
interés, la menor incertidumbre, la poca
rentabilidad de las inversiones financieras
y en especial la bolsa. El deseo «muy
latino» de tener en propiedad, «es
mío, lo disfruto o lo paro», en
contra del «sajón» al disfrute
de la posesión (alquiler), y otra serie
de elementos más, ha llevado consigo
la aparición de una demanda que ha venido
absorbiendo toda la oferta, caracterizada esta
última por una frenética carrera
a ver quien vende a más alto precio.
En los párrafos anteriores ya podemos
ver factores que provocan la escalada de precios,
podría decir muchos más, pero
si hay quién o quienes, han hecho su
agosto en detrimento de economías inferiores
en la escala, éstos han sido los tenedores
(poseedores) de suelo y en el «ranking»
están muy arriba, o en la cúspide,
las diferentes administraciones de toda índole
y del signo o color que sean, que han nutrido
sus arcas por este conducto y hoy por hoy el
costo mayor en la construcción es el
precio del suelo. Dudo mucho que los precios
bajen. Más bien espero que tendrán
una subida moderada. Siempre caben excepciones
por situaciones anómalas que se pudieran
dar. Últimamente el mercado, sin paralización,
está bastante tranquilo, todo lo más
que ocurrirá es que las escandalosas
subidas pasadas no lo serán tanto, posiblemente
incluso se contengan, ya que es ley axiomática
que la sobreoferta agota la demanda. Sin embargo,
aunque cuantitativamente no subieran los precios,
el simple transcurso del tiempo haría
que bajaran. Pensemos en el valor de lo que
pudiésemos haber comprado con el importe
de 1 euro hace 10 años y lo que podríamos
adquirir ahora.
La solución tiene que venir de la mano
y de la concienciación por parte de los
poderes públicos en tomar medidas adecuadas
y eficaces, para que en el mercado exista suelo
en el que construir en condiciones económicas
aceptables y con márgenes de beneficios
adecuados, a fin de que los precios finales
no alcancen escalas tales que hagan a las clases
menos poderosas económicamente o bien
no poder comprar nunca, o endeudarse para toda
su vida. Y esto, Señores, entra dentro
de lo que me atrevo a decir, es un mandato constitucional.
Otro día hablaré del mercado de
alquiler.
De la misma manera, los poderes públicos
han de tomar mediadas para que, dada la brutal
liberalización de la intermediación
inmobiliaria impuesta por el caduco RDL 4/2000,
y la posterior Ley 10/2003, en defensa de los
consumidores, y en previsión de la actuación
de desaprensivos; quienes intervengan en este
mercado lo hagan con unas mínimas garantías,
defendiendo los intereses legítimos de
todos los ciudadanos.
La pregunta, o el clamor es: ¿Para cuando
una norma, ¿Ley?,de regulación
del mercado Inmobiliario?.
Señores políticos, la liberalización
y la regulación son vocablos y hechos
compatibles entre sí, no caigan en la
vieja trampa de que el mercado todo lo regula,
además de otras cosas está en
juego la mayor inversión de su vida de
las familias de nuestro país.
¡Modernidad señores! Y ahora nos
toca la parte de risas. Como: «el mercado
todo lo regula», nuestro país se
ha puesto, dada tan aviesa e inteligente liberalización
del mercado de la intermediación inmobiliaria,
a la cabeza mundial de la regulación,
en beneficio de los ciudadanos y consumidores,
en un plano semejante a países tan avanzados
como Zambia, Mozambique, Liberia, etc. y otros
muchos más tan significativos, avanzados
e influyentes como los anteriores. Viva la España
de charanga y pandereta que diría Antonio
Machado.
¿Sería mucho pedir, aunque es
lo ideal, tal y como están las cosas,
la exigencia de una formación adecuada
para intervenir, un seguro de responsabilidad
civil con el que responder, etc., cuestión
que siempre ha caracterizado a los Agentes de
la Propiedad Inmobiliaria (A.P.I.S.)?.
De momento, paciencia y resignación ,
«las mentes sesudas» y «los
Señores Padres de la Patria», ya
nos irán diciendo.
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