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| Decenas
de personas colaboraron en la organización
de la Maratón. /J. HERREROS |
Los voluntarios del Loyola
y FEAPS vivieron ayer una intensa y larga jornada
de trabajo
REDACCIÓN | LOGROÑO
Desde la tarde-noche del viernes,
Logroño fue ocupado por un grupo muy numerosos
de jóvenes vestidos de rojo, eran los voluntarios
del Loyola-Mavyal. Tuvieron una actuación breve
el viernes, pero el sábado multiplicaron su
presencia en la ciudad.
Por la mañana, acudieron de forma masiva a
la calle Miguel Villanueva para comenzar a dibujar
sobre el terreno lo que es la línea de meta.
Los lineales de vallas comenzaron a aparecer a uno
y otro lado de la calle.
A primera hora de la tarde levantaron la torre de
meta y se diseminaron por la ciudad. A media tarde
la mayoría de ellos ocupaba ya su sitio. En
cada esquina, en cada giro, en cada cruce surgía
un voluntario vestido de rojo. Entretanto, en los
puestos de avituallamiento se situaban los voluntarios
del otro gran colectivo en los que se apoya la prueba:
FEAPS La Rioja.
Desde media tarde, se repartieron a lo largo y ancho
del circuito para dar aliento embotellado a los atletas
y regalarles una sonrisa, con agua, esponjas o cítricos.
Cuando los primeros corredores cruzaron la línea
de meta comenzaba para ellos la tarea más dura.
Después de una larga jornada tocaba comenzar
a recoger. Mientras los atletas trataban de recuperarse
en manos de los fisioterapeutas y podólogos
que les esperaban en El Espolón, el convoy
de recogida acompañaba a los últimos
corredores para que no quedara huella de la prueba
en la fisonomía de la ciudad.
Hasta pasada la media noche, y cuando los atletas
ya dormían, los voluntarios del Loyola-Mavyal
y de Feaps La Rioja no pudieron retirarse a descansar.
Atrás dejaron una intensa jornada de trabajo
voluntario para hacer grande una carrera que cada
año agranda aún más su historia.
Ellos no fueron los únicos que tuvieron ayer
un día largo. Cruz Roja y Policía Local
también tuvieron que hacerse omnipresentes
para cubrir todos los rincones del circuito, los jueces
de atletismo del Comité Riojano pasaron con
nota su examen más duro del año. Los
fisioterapeutas y los podólogos compartieron
espacio y ofrecieron sus manos reparadoras a los castigados
músculos de los atletas. En definitiva, cerca
de 400 personas para compartir un nuevo éxito.
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