Fiestas de Calahorra

| FERIA DE ARTESANÍA | EL ENCANTO DE LO ANTIGUO
‘PEQUEARTESANOS’ DE LA TALLA EN MADERA

La Feria de Artesanía llegó a su XIX edición con la novedad de un taller de madera para niños.

MADERA. Los niños aprovecharon al máximo las enseñanzas de Julio Luri. / M. FÉLEZ
BODEGAS
- Se estrenaron: Bodegas Nuestra Señora de la Asunción de El Villar de Arnedo y Bodegas El Cidacos de Tudelilla.
- Repitieron: Bodegas Dunviro de Calahorra y Bodegas Pastor Domeco de Aldeanueva de Ebro.
- Fue recuperada: Bodegas Luis Gurpegui Muga de San Adrián (Navarra).

MARÍA FÉLEZ. CALAHORRA

Alrededor de 40 artesanos se dieron cita el pasado fin de semana en el paseo del Mercadal en la XIX edición de la Feria de Artesanía organizada por la Peña Calagurritana. Desde la apreciada bisutería hasta el trabajo sudoroso de los forjadores, todos los artesanos compartieron un fin de semana de trabajo de cara a un público que acudió masivamente, a pesar de que el tiempo no fue propicio, a contemplar las variedades y novedades de una feria que comenzó allá por 1987 y que a lo largo de los años se ha convertido en un acto de referencia entre los preliminares de las fiestas calagurritanas.

Este año, la feria ha contado una vez más con artesanos de comunidades vecinas que han aprovechado el fin de semana para dar a conocer sus productos y su forma de trabajar a todos los calagurritanos y visitantes de la cuidad.
Además, en esta XIX edición se pudieron encontrar novedades interesantes como una exhibición de la fabricación tradicional de barricas y un taller de manipulación de madera dirigido especialmente a los niños. Este taller, ofrecido por Julio Luri consistió en el aprendizaje de los utensilios y técnicas destinadas a tallar la madera. Allí los más pequeños estuvieron entretenidos experimentando como de un trozo de madera puede aparecer el escudo de su peña, de su equipo de fútbol preferido, unas maravillosas flores o sus iniciales entrelazadas.

Otra de las zonas de parada obligatoria fue la exhibición de fabricación tradicional de barricas en la que el artesano fue explicando paso a paso los entresijos de su trabajo y asombró a todos los que se acercaban a su puesto con las técnicas que se utilizan en este proceso.

Además de las novedades, y como ya va siendo costumbre en los últimos años, uno de los puestos más admirados fue el dedicado a la forja. Ningún visitante dejó de pararse admirado ante la capacidad de esfuerzos de los jóvenes forjadores, procedentes de Eibar.

Además, artesanos de la madera, del cuero, del vidrio, de la terracota hicieron las delicias de un público que abarrotó el paseo en la jornada del domingo por la tarde.

Gastronomía
A los artesanos tradicionales se les unieron durante todo el domingo otros no menos tradicionales y algo más sabrosos: los artesanos de la gastronomía. Dulces, mermeladas, chorizos, quesos, bollería, barquillos, chocolates, ibéricos y un sin fin de productos se dieron cita en una de las laderas del paseo para mostrar una artesanía sabrosa al paladar.

Igualmente, como se lleva realizando durante ocho años, la feria contó con un lugar especial dedicado a cinco bodegas de la zona que dieron a probar sus mejores caldos.
La feria concluyó el domingo por la tarde, no antes de que la Peña Calagurritana ofreciese una comida de hermandad para todos los artesanos participantes.

Tras los postres, como en años anteriores, se les obsequió a cada uno de ellos con una réplica del Vaso del Zodiaco como recuerdo de su paso por Calahorra y por una feria que promete seguir muchos años más.
------------