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| Ángel
Palacios y sus alumnos en el stand de Salical. /FERNANDO DÍAZ |
S. M. L. / LOGROÑO
En una feria donde los mejores productos
y productores agroalimentarios se dan cita en un mismo recinto
para intercambiar ideas, experimentos y nuevas utilidades, no
podía faltar un punto de encuentro para todos estos expositores
que ha permitido durante todos estos días dar forma y sobre
todo sentido en la cocina al trabajo de otros muchos.
La Escuela de Hostelería de Santo Domingo ha tenido un
espacio muy especial durante esta feria. En esta cocina se ha
reinventado la utilidad de muchos productos excelentes que ganaban
enteros en las manos de Ángel Palacios, responsable de
la Escuela, y sus alumnos María Fernanda, Mabel, Adrián,
Iñigo, Víctor, Óscar, Junior y Paula. Chicos
que hace un año estaban fuera del sistema educativo y que
han encontrado en la hostelería una opción inmejorable
para tener una nueva oportunidad.
«Estoy impresionado por lo que hemos vivido durante estos
días. Profesionalmente hemos mostrado nueva tecnología
para cocinar alimentos», explica Palacios. Aunque se queda
con la acogida de los profesionales: «El trato ha sido exquisito,
los chicos han recibido muchas muestras de gratitud y al final
creo que hemos logrado ser un punto importante en la feria».
El trabajo, la formación, la educación y la ilusión
se concentraron en este stand.
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