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| Una
imagen de los ponentes que participaron en el Seminario de
Internacionalización celebrado el viernes 30. / FERNANDO
DÍAZ |
UN CARÁCTER
MUY DISTINTO AL ESPAÑOL
Carlos Sánchez apuntó algunos dados prácticos
sobre el comportamiento necesario para entrar en China. «No
seas directo», dijo, «vete con el estómago
preparado porque puedes comer y beber mucho, antes de empezar
a negociar; no te confíes; en China se negocia todo
y tienes que estar dispuesto a no explotar nunca; no te relajes
hasta que el último detalle esté cerrado. Hay
que saber que los contratos sólo son orientativos y
es mejor adoptar un nombre chino». |
CÉSAR ÁLVAREZ / LOGROÑO
Carlos Sánchez, gerente de FUDE, ofreció
una didáctica conferencia sobre ‘Las ocho claves
para planificar la entrada en China’. Este empresario de
36 años, que cuenta ya con una experiencia de once en el
país asiático explicó que en estos doce meses
se celebra el año de España en China y el año
de China en España, lo que ha fomentado el encuentro de
ambos paises.
Sánchez fue desgranando las ocho claves que él considera
decisivas en el acceso al particular mercado chino y empezó
por hablar de la flexibilidad que definió como «la
capacidad real de adecuarse a las circunstancias tantas veces
como sea necesario para alcanzar el objetivo final».
El segundo de los puntos clave es la información, «en
España nos movemos con estereotipos sobre China y tenemos
poca experiencia práctica que es lo que hace falta».
Destacó también Sánchez la importancia de
la localización dada la gran extensión del país
al que nos dirigimos y la adaptación «aunque parece
una tontería saber utilizar unos palillos para comer es
fundamental porque demuestra un interés por aprender»
y una forma de eliminar barreras.
Consideró fundamental la función del intérprete
«que casi siempre se convierte en mucho más que eso».
La sexta clave es el ‘guanxi’, «no tiene traducción
exacta, lo más aproximado es ‘relaciones’,
que en China son una compleja red».
Por último habló de la perseverancia, básico
en un país que tiene un carácter muy diferente al
español y del acompañamiento: «A China no
se puede ir solo. Necesitas ir acompañado, aunque los chinos
saben que España va a llegar, aunque tardemos porque vamos
un poco más despacio que el resto de paises por estar en
el vagón de cola, pero dentro de la vanguardia».
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