Un macroparque arqueológico revivirá entre El Revellín y Valbuena el pasado de Logroño
El Ayuntamiento de Logroño ha diseñado un ambicioso plan que abarca desde las murallas de El Revellín hasta el convento de Valbuena, actualmente en excavación. Se trata de recuperar para la ciudad el entorno arqueológico más rico que se conserva en Logroño, en el que se hallan desde restos de murallas del siglo XVI hasta lienzos de las construcciones defensivas de las guerras carlistas y el complejo religioso de Valbuena. El plan deberá ordenar toda la zona, desde la calle Norte hasta Murrieta, incluyendo las Escuelas Trevijano y la calle Once de Junio.
El plan que el Ayuntamiento de Logroño ha diseñado para la zona de Excuevas-Cuarteles puede considerarse la mayor operación de conservación y puesta en uso del patrimonio histórico de la historia reciente de la capital riojana. Si los planes salen como están previstos, la ciudad tendrá un gran parque arqueológico que abarcará desde el Cubo de El Revellín hasta el convento de Valbuena, desde la plaza de Murrieta hasta más allá de los edificios de la calle Intendencia.
Un edificio que integra la fachada de las Escuelas Trevijano
El arquitecto gallego -aunque afincado en Madrid- Jacobo Bouzada Jaureguízar es autor del anteproyecto seleccionado para diseñar el entorno de los yacimientos arqueológicos de Valbuena, donde las Escuelas Trevijano mantendrán su fachada principal en pie para trasformarse, a partir de ahí, en un edificio sereno y funcional destinado a albergar el centro de interpretación del PERI Excuevas-Cuarteles.
Pero la intervención va mucho más allá, con el acondicionamiento y reurbanización de esta zona, dominada por las murallas del Revellín, así como con la propuesta de un recorrido que permita la visita guiada a las excavaciones arqueológicas del convento de Valbuena y de sus inmediaciones.
En este sentido, destaca el carácter semipeatonal y abierto que se pretende dar a la zona de confluencia de las calles Once de Junio y Portales, con una plaza urbana enmarcada por sus edificios más singulares: las Escuelas Trevijano, la sala Amós Salvador y el Centro Cultural Ibercaja. En las traseras de este último, se mantienen los aparcamientos actuales, aunque levemente hundidos (metro y medio) para mitigar el impacto visual de los vehículos.
Respecto a la zona de los yacimientos, se recorrerá sobre pasarelas de madera, flanqueadas por tres atalayas a modo de torres de acero y vidrio. Esta última intervención tiene carácter provisional mientras se prolongan las excavaciones, dado que luego dará paso al Plan Director de Excuevas-Cuarteles trazado por Tuñón y Mansilla.
Escuelas
Uno de los aspectos más valorados por el jurado que premió la propuesta de Bouzada fue, precisamente, la intervención en las Escuelas Trevijano, que mantiene y rehabilita la fachada principal del edificio (sólo prescinde de su frontón), así como sus laterales. La fachada trasera muestra una pared limpia a modo de «una gran viga apoyada en sus extremos», detalla la memoria del proyecto. El cerramiento de vidrio pensado para la planta baja de esta fachada, permitirá el acceso al edificio e incluso prolongará hasta su interior el pavimento de la plaza vecina.
Las dos alturas del inmueble, tan diáfanas como versátiles en su uso, se conectarán mediante escaleras laterales y estarán rematadas por un gran lucernario.
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