| Una reforma ambiciosa
Uno de los objetivos de la reforma del
parque González Gallarza era conseguir
integrarlo en las calles que lo delimitan con
la eliminación del vallado perimetral,
una actuación que también ha comprendido
la renovación del mobiliario urbano, el
pavimento y dotarlo de mayor iluminación.
Con este nueva actuación
se divide el parque en distintas zonas:
La más cercana a Menéndez
Pelayo conserva su aspecto de jardín romántico,
con más vegetación, manteniendo
los canales y el estanque.
La zona junto a República
Argentina registra un uso más intensivo
con la instalación de juegos infantiles
para tres tramos de edad -bebes, niños
pequeños y niños mayores, además
de un circuito biosaludable para personas mayores,
dotado con aparatos especiales, para que puedan
ejercitarse.
La cara sur del parque estrena
una diáfana cafetería-bar (abrirá
antes de San Bernabé) y la medianera diseñada
por la estudiante de la Escuela de Arte Sara Ramírez,
en la que homenajea a su abuelo Pedro. La mitad
más romántica, la que se abre a
Menéndez Pelayo, ha renovado su lago e
incorpora surtidores y nuevos puentes sobre su
riachuelo. Allí, el césped a brindado
espacio a nuevos caminitos.
El edificio central permanece
igual, con su uso de colegio, aunque se ha renovado
el vallado del patio manteniendo su configuración
actual.
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