
Monasterio de Santa Maria
La Real , que funda el rey navarro Don García "el de Nájera". |
Interpretado el signo como un aviso
del cielo, el rey fue el primero en desistir de su empeño y ordenó
levantar allí mismo un monasterio tan digno como el de Nájera
que cobijara los sagrados restos mortales. Poco tiempo después, murió
el monarca y su sucesor, el rey Sancho Garcés, encargó al
abad que se elaborara otra urna más rica.
En los talleres del monasterio
se trabajaba la madera, el hierro, la piedra, pero también el oro,
la plata y el marfil. El resultado fue una arqueta lujosa, adornada con
placas de marfil, que contaban gráficamente la vida de San Millán,
La arqueta estaba engarzada con piedras preciosas y forrada con una tela
árabe del siglo XI.
También en aquellos
días, año 1040, Domingo de Cañas, prior de Suso y luego
Santo Domingo de Silos, sale desterrado por negarse al sometimiento del
monasterio a las injustas pretensiones del rey don García el de Nájera.
La construcción del
monasterio de (del que los edificios del siglo XVI borrarían rastro)
duró catorce años. El edificio era más amplio que el
de Suso. Disponía de una esbelta iglesia románica, amplias
celdas, refectorio, cuadras con palomar y gallinero, aulas para la escuela
monástica, etc. Una parte de la comunidad emilianense ñcada
vez más numerosa- abandonó la espesura e incomodidad del monte
en Suso para albergarse en el fondo del valle, junto al cauce del río
Cárdenas, en el monasterio de Yuso. Otro grupo permaneció
en el primitivo.
Con la construcción
del monasterio de Yuso en el 1053, una parte de la comunidad emilianense
abandonó la espesura del monte (Suso) para instalarse en el valle,
a orillas del río Cárdenas |