San Millán de la Cogolla
EN ROMÁN PALADINO
X ANIVERSARIO DE LA DECLARACIÓN DE PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD


San Millán entra con fuerza en el mapa turístico

La ruta de los monasterios. Nájera, San Millán, Cañas y Santo Domingo conforman una inigualable oferta. / DELPÓN.

La declaración de Patrimonio de la Humanidad popularizó los monasterios emilianenses y supuso el auge del turismo

P.J.M. /NÁJERA

«Curiosamente, la afluencia de turistas se notó desde el día siguiente de la declaración» rememora Jesús Bartolomé, vicepresidente de la Asociación de Desarrollo Turístico Valle de Nájera-San Millán, colectivo que trabaja en el entorno desde su creación hace ahora 14 años. Durante esta década, el tirón de los monasterios ha estado muy presente en el sector hostelero de la zona, unido al crecimiento del turismo de interior y al enoturismo.
En 1997 se barruntaba que los monasterios emillanenses pudieran convertirse en Patrimonio de la Humanidad y había «mucha expectación, como si fueran unos Juegos Olímpicos», relata Jesús Bartolomé. A pesar de todo, la declaración oficial «pilló en pañales» al sector hostelero de la zona «y además no sabíamos la trascendencia que podía tener», reconoce.

Aun así, aquello fue «el disparo de salida» para el turismo y desde entonces los negocios de hostelería se han incrementado en San Millán y sus alrededores. De esta forma, Jesús Bartolomé relata que otros pueblos en un entorno de 25 kilómetros comenzaron también a abrir casas rurales y restaurantes, beneficiándose del turismo que atraen los monasterios. Y la zona sigue siendo un espacio «con muchísimo futuro» considera Bartolomé, con la contribución de Cilengua y del entorno natural, poco desarrollado turísticamente.

Pero además, San Millán «es una buena plaza» ubicada en un eje con Nájera y Santo Domingo, que incluye también al monasterio de Cañas, señala Bartolomé. Es algo en lo que coinciden en la oficina de turismo najerina, donde reconocen que la gente llega preguntando principalmente por la ruta de los monasterios. Por este motivo, desde la asociación turística Valle de Nájera-San Millán defienden la creación de una central única para todos los monasterios de la ruta, convencidos de que esto optimizaría el viaje de los turistas, organizando los horarios de visita y los tiempos de ocio.

A lo largo de esta década el sector hostelero en el entorno de San Millán experimentó unos primeros años con un «auge tremendo», en palabras de Jesús Bartolomé. Esa etapa se prolongó durante el primer año y medio «pero nos dimos de bruces con la falta de infraestructuras» para atender a tanta gente. A partir de entonces las estadísticas de las oficinas de turismo y de los Padres Agustinos del monasterio de Yuso hablan de una bajada lenta en las visitas a San Millán. La reacción en el municipio fue crear un nuevo aparcamiento, centralizar las reservas a los monasterios emillanenses y aprovechar el atractivo de la reapertura de Suso, todo con el fin de estabilizar las cifras de turismo.

La declaración de los monasterios como Patrimonio de la Humanidad contribuyó también a que cambiara el perfil de los visitantes. «El que venía antes (de 1997) sabía muy bien a lo que venía», comenta Bartolomé. A partir del reconocimiento de la UNESCO, los monasterios se hicieron más conocidos y el turismo se popularizó. Así el perfil del turista ha ido evolucionando y ahora «viene gente que quiere aprender». Comparten una característica común con otros turistas que se acercan a nuestra Comunidad y es la de permanecer una media de 2 o 3 días. Pero según las estadísticas, también se trata de gente que acostumbra a volver con posterioridad.