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«Fue uno de los mayores logros de mi Gobierno»,
dice Sanz
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Pedro
Sanz, con una reproducción de las Glosas al fondo.
/ JUSTO RODRÍGUEZ |
Sanz repasa la importancia que
ha tenido para La Rioja la declaración de San Millán
como Patrimonio de la Humanidad y argumenta que «la
historia reconocerá su significado»
PABLO G. MANCHA. /LOGROÑO
«Uno de los mayores logros
de mi Gobierno en estos diez años ha sido la declaración
como Patrimonio de la Humanidad de los Monasterios de San
Millán de la Cogolla». Con esta contundencia
se refiere Pedro Sanz a uno de los logros políticos
que más le conmueven. De hecho, el presidente riojano
asegura que «la historia reconocerá lo que significó
ese momento para La Rioja».
–
¿Qué significó y continúa significando
para La Rioja la declaración como Patrimonio de la
Humanidad de los Monasterios de San Millán de la Cogolla?
– Ha sido crucial desde muchos puntos de vista, pero
sobre todo por lo que significa el fortalecimiento de una
identidad como región y por ser el enclave del nacimiento
del español. Además, me gustaría resaltar
el trabajo y el esfuerzo que hicimos para lograr aquella declaración,
máxime, cuando nadie creía en ella. Sin duda,
en estos diez años nos estamos empezando a dar cuenta
de la trascendencia que está teniendo y va a tener
para la dinamización de la promoción y el turismo
de La Rioja.
–
¿Cómo definiría los diez años
que han transcurrido desde la declaración de la Unesco?
– Creo que esta década está marcada por
un intenso trabajo y por el hecho de convertir a La Rioja
en una referencia mundial en la lengua. Por aquí han
pasado todos los presidentes de las Academias de la Lengua
Española de distintos países, profesores de
español de las universidades más prestigiosas
o los directores de periódicos escritos en español
de todo el mundo. Además, se han llevado a cabo diferentes
actos en los que hemos contado con la presencia del Príncipe
de Asturias, que es el Presidente de Honor de la Fundación
San Millán. Tampoco se puede pasar por alto la estrechísima
colaboración que existe con la Real Academia, que ha
elegido a los Monasterios Emilianenses como escenarios de
eventos de enorme importancia para nuestro idioma. Pero, aparte
de todo esto, la declaración ha sido crucial para la
restauración total de los Monasterios –que era
uno de nuestros principales objetivos cuando decidimos afrontar
este reto– y la consolidación de San Millán
como uno de los centros mundiales del estudio y de la investigación
de la Lengua Española.
–
¿Cree que la transformación que ha vivido San
Millán en estos diez años es paradigmática
en cuanto a lo sucedido con La Rioja en otros ámbitos
de la sociedad, economía o cultura?
– Sin lugar a dudas. Todo el mundo identifica a La Rioja
con el vino y hasta hace diez años era prácticamente
nuestra única referencia en el exterior. Gracias a
la declaración de la Unesco se introduce un elemento
más en la propia definición e identidad de La
Rioja. Es más, San Millán y la Lengua Española
conforman un apellido y una significación muy importante
para el conocimiento de La Rioja en el exterior. Por eso yo
creo que nada tiene que ver esa Rioja de hace diez años,
sólo conocida por el valor del vino, con la de ahora,
tanto a nivel cultural como turístico, donde San Millán
ha sido la locomotora y la puerta de entrada a La Rioja para
llegar a otros tesoros de nuestra región.
–
¿Qué percepción cree que poseen los riojanos
de San Millán?
– Al principio no se asimilaba claramente lo que significó
aquella declaración. Sin embargo, ahora la gente se
siente orgullosa, sobre todo cuando se habla de San Millán
fuera de nuestra región: para ir al manantial donde
nació el español hay que visitar La Rioja y
acudir hasta San Millán. De hecho, todos nos sentimos
orgullosos porque continúa siendo, además, un
proyecto colectivo.
–
¿Debe la Fundación San Millán continuar
jugando el mismo papel?
– Una vez culminada la restauración integral
del Monasterio, tendremos que ir pensando en darle más
contenido a través de un buen plan director museístico,
de tal manera que se puedan contemplar obras de arte en los
propios pasillos monacales. La idea es que sea más
evidente para las visitas lo que significó San Millán
para el nacimiento del idioma. Además, la Fundación
ha de seguir potenciando todos los trabajos del Centro de
Investigación de la Lengua Española. Otro de
los objetivos que nos hemos trazado será recuperar
–quizás no en propiedad pero sí como custodia–
algunos de los bienes que están en otros lugares, entre
ellos las Glosas Emilianenses. Tenemos que intentar recuperar,
no como propiedad pero quizás sí en custodia,
aquel patrimonio ausente que sea susceptible de estar en San
Millán, como elementos de divulgación, de exposición
y por supuesto también de investigación.
–
Y en la esfera más personal, ¿cuando usted va
con su familia a San Millán, qué lugar le produce
especial agrado?
– Quizás el Suso tenga para mí mayor sabor
por el hecho de traspasar lo que es la contemplación
de un monasterio desde el punto de vista más personal
como un acontecimiento único de vuelta al pasado, de
ver cómo se vivía antes. Aunque Yuso tiene estancias
muy espectaculares, como la biblioteca.
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