San Millán de la Cogolla
EN ROMÁN PALADINO
X ANIVERSARIO DE LA DECLARACIÓN DE PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD


Una ruta y miles de huellas

Gigantes del pasado. Réplicas de dinosaurios en Enciso. /L.R.

La Rioja también es Patrimonio universal con el Camino de Santiago, desde 1982, y aspira a aumentarlo con los yacimientos de icnitas

J.S./LOGROÑO

Lejos de eclipsar otros bienes de La Rioja, la inevitable fascinación suscitada por San Millán de la Cogolla debe contribuir a iluminar el resto de su patrimonio natural, histórico, artístico, cultural y etnográfico, pues una tierra tan pequeña como ésta condensa un gran abanico de atractivos, no sólo interesantes desde el punto de vista turístico, que quizás haya que aprender a mirar mejor. Los paisajes de sus sierras, escasamente alterados por la mano del hombre, su valiosa biodiversidad, sus ricos campos de viñas y su arraigada cultura vitivinícola, sus otros cultivos, como la huerta y los frutales, cuyos productos son tan apreciados en la mesa, sus rancias costumbres rurales y sus fiestas populares, su monumentalidad, ciertamente nada extraordinaria, pero muy variada en estilos y con preciosas joyas de cada época… son tesoros que poseen relevancia por sí mismos y pertenecen al acervo de los riojanos.

De entre todos ellos, el Camino de Santiago aúna tantos valores que resulta imposible catalogarlo como bien histórico sin desmerecer el peso artístico de cada uno de sus hitos, o destacar su importancia cultural, espiritual e incluso material en la construcción de Europa y no prestar atención al intercambio humano que sigue representando mil años después de su origen este incesante río de gentes de cualquier procedencia… Esta especie de Babel en marcha que es la ruta jacobea también forma parte de La Rioja y La Rioja de ella, y juntas entraron a formar parte del Patrimonio de la Humanidad en 1982.

La peregrinación a Compostela vivió su apogeo en los siglos XI y XII, llegando incluso a equipararse a Roma y Tierra Santa. El declive llegaría en el XV. Pero desde finales del XX el Camino de Santiago experimenta un nuevo auge, sobre todo a raíz de su reconocimiento internacional y de la promoción del Jacobeo desde 1993. En los últimos años, siempre con un ritmo creciente, más de 30.000 peregrinos pasan por La Rioja al modo tradicional (a pie, a caballo o en bicicleta) y pernoctan en los albergues. Muchos más visitantes, innumerables, lo hacen esporádicamente atraídos también por el Camino.

La Rioja está estrechamente vinculada a la tradición jacobea: ciudades como Nájera fueron históricamente determinantes en la construcción de este territorio fronterizo entre los reinos de Navarra y Castilla en buena medida por in-fluencia del Camino de Santiago; otras como Logroño y Santo Domingo de la Calzada nacieron y crecieron con él. Todas conservan hoy vestigios monumentales de su pasado jacobeo. Desde Logroño, a donde se accede por el Puente de Piedra, construido en 1884 sobre las piedras del antiguo, atribuido a San Juan de Ortega, discípulo de Santo Domingo, los dos santos ingenieros de la ruta, hasta la ermita de Nuestra Señora de Carrasquedo, en Grañón, el llamado Camino Francés es Camino Riojano.

El paso de los dinosaurios

Los pasos de miles de personas lo han recorrido durante siglos. Mucho tiempo atrás, hace millones de años, otros pasos dejaron importantes huellas en suelo riojano, aunque esta tierra era entonces muy diferente, con grandes zonas pantanosas donde habitaban los dinosaurios. Es el Mesozoico (desde hace 230 millones de años hasta hace 65 millones), un periodo nada sencillo de investigar. En la Península Ibérica, especialmente en La Rioja Baja y Cameros, sin embargo, es posible hacerlo en su totalidad ya que contiene fósiles de toda esta era. Esto y el grado de documentación sobre más de 200 afloramientos y 15.000 huellas en España, amén de su mera belleza estética, son los argumentos que los convierten en los yacimientos más importantes del mundo.
Curiosamente, las icnitas o huellas dinosaurio fueron en principio legendariamente atribuidas al caballo de Santiago. Hasta mediados de los años setenta los yacimientos riojanos no se empezaron a valorar. Actualmente, en los últimos diez, La Rioja y otras cinco regiones españolas, junto con Portugal, están en proceso de conseguir la declaración de Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco para sus yacimientos, la más alta distinción para un bien natural. Sería la tercera para La Rioja, sólo la punta de un iceberg en el que hay sumergirse para descubrir sus encantos ocultos.