EN ROMÁN PALADINO
FUNDACIÓN

Su Alteza Real preside en Yuso el X aniversario de la institución y afirma que «los españoles agradecemos el impulso a este tesoro, la lengua»

El Príncipe y Sanz conversan durante el acto. /L.R.

Su Alteza Real preside en Yuso el X aniversario de la institución y afirma que «los españoles agradecemos el impulso a este tesoro, la lengua»

J.S. / SAN MILLÁN

«La Fundación puede desempeñar una misión importante en la promoción del español en el ciberespacio», afirmó ayer en San Millán de la Cogolla el Príncipe de Asturias. Su Alteza Real presidió en el monasterio de Yuso la reunión extraordinaria del Patronato de la Fundación San Millán conmemorativa de su décimo aniversario.
Además de felicitar a la institución por el trabajo realizado en este tiempo para la rehabilitación de los monasterios y la puesta en marcha del Instituto Internacional de Investigación de la Lengua Española (Cilengua), Don Felipe la animó a continuar «contribuyendo con éxito al estudio del español y a su expansión en todo el mundo». Especialmente, a través de las nuevas tecnologías.


Su quinta visita oficial a este enclave fue una nueva demostración de apoyo a La Rioja como 'cuna del castellano' por parte de la Casa Real y, en especial, del propio Príncipe Felipe, presidente de honor de la Fundación San Millán desde su constitución en 1998. Ayer tuvo palabras de recuerdo: «Volver a San Millán -dijo- y celebrar el décimo aniversario de esta querida Fundación me llena de alegría y orgullo y me permite dar realce público a la labor tan necesaria como relevante que realiza».


Aquello fue poco después de la declaración de Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco, y ayer el Príncipe valoró el camino andado desde entonces: «La Rioja -afirmó- ha entendido la declaración, que engloba los monasterios de Suso y Yuso y su entorno natural, como un compromiso amplio para la conservación, documentación, investigación y difusión de este extraordinario legado de historia, lengua y arte».
«Con tal objeto -añadió- nació nuestra Fundación, que ha conjugado iniciativas, medios y esfuerzos públicos y privados para hacer posible en tan sólo diez años la restauración de los monasterios, la protección del medio y la transformación de estos lugares en un núcleo cultural de primer orden y en un centro de investigación para el español».


«Integrador y abierto»


El Príncipe destacó el carácter «integrador y abierto» del idioma español y, para enfatizar tal condición, se remontó a sus orígenes. Se refirió a la importancia histórica y cultural del escritorio medieval emilianense y al valor testimonial de las glosas.


Y, aunque repasó afirmaciones categóricas sobradamente conocidas, como que «la lengua castellana nació en San Millán de la Cogolla», hizo ejercicio de humildad al citar al padre Olarte: «Las lenguas -sostenía el agustino de este monasterio- no nacen en ningún lugar determinado (...) y tampoco nacen en un año concreto. Simplemente van cambiando».


Por eso Don Felipe mencionó la evolución del idioma a lo largo de varios siglos hasta dar en «una unidad resultante de la nivelación de la variedad» de los dialectos peninsulares y posteriormente migrar a América, «donde se enriqueció aún más su mestizaje». «Por todo ello -señaló-, las Glosas Emilianenses son justamente consideradas como un símbolo de ese carácter integrador y abierto, consustancial al idioma español desde sus orígenes hasta hoy mismo».


Tradición y modernidad


Del símbolo La Rioja ha hecho seña de identidad. Su actual compromiso con la investigación, defensa y difusión de la lengua se remonta al año 1992, cuando los Reyes inauguraron el Aula Permanente. «A partir de entonces -recordó el Príncipe-, las puertas de San Millán se abrieron aún más a grupos muy variados de estudiosos y profesionales del español».


Hace diez años, mediante la constitución de la Fundación, «La Rioja -continuó- decidió institucionalizar su compromiso con lo que el monasterio de San Millán significó en el conjunto de la historia de la cultura hispana, o en español». Más recientemente, lo ha materializado en Cilengua, que, según dijo Su Alteza Real, «pretende ser un scriptorium que conjugue, como el histórico emilianense y como la propia lengua española, tradición y modernidad».


Es en este contexto donde el Príncipe enmarca el próximo reto de la Fundación, «una misión importante en la promoción del español en el ciberespacio». «En él -sentenció- se está jugando el valor de presencia e importancia de una lengua en la sociedad actual. No basta la demografía para garantizar el valor y la calidad de la influencia de una lengua. Para que el español pueda consolidarse como segunda lengua de comunicación internacional en el mundo es preciso multiplicar su presencia y actividad en esa galaxia. Es un objetivo apasionante e imprescindible para asegurar el avance constante de nuestro idioma».


«Los españoles -proclamó- debemos agradecer y felicitar, y yo lo hago de corazón, a la Fundación, a sus patronos y benefactores, que han impulsado su intensa actividad cultural en beneficio de uno de nuestros tesoros más preciados, la lengua española».