San Millán de la Cogolla
EN ROMÁN PALADINO
X ANIVERSARIO DE LA DECLARACIÓN DE PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD


El valor de la palabra

Jornada de apertura oficial de las instalaciones del Cilengua en San Millán de la Cogolla. / A.I.

El Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española pretende ser un referente universal de los estudios filológicos y está abierto a la colaboración en todos los ámbitos

C. SOMALO. /LOGROÑO


Diez años atrás, pocos podían imaginar que tras la declaración de los monasterios de San Millán como Patrimonio de la Humanidad vendría en poco tiempo la rehabilitación de una de las alas más deterioradas de Yuso para crear allí la sede central del Cilengua (Centro Internacional de Investigación de la Lengua Española).

Muchos se preguntaron entonces si aquel galardón universal acabaría convirtiéndose en humo. No fue necesario esperar mucho tiempo para conocer que detrás de todo había un proyecto ideado en torno a la Fundación San Millán que acabaría devolviéndole al lugar lo que siempre fue: un centro de vida monacal, académica y, también, según los nuevos tiempos, turístico.

Decía el presidente riojano Pedro Sanz en San Millán, en la conmemoración del décimo aniversario, que la declaración como Patrimonio de la Humanidad no fue la culminación de un proceso «sino inicio de otro y la continuación de un compromiso histórico adquirido hace más de mil años».

Fundación San Millán de la Cogolla asumió el compromiso de convertir el escritorio emilianense en un referente universal abierto a las líneas de investigación, adaptado a las necesidades de una lengua viva, al intercambio y a la difusión de un idioma que hablan más de 400 millones de personas en todo el mundo.

La iniciativa del Cilengua no ha hecho sino empezar a andar. El proyecto es un centro al servicio de la lengua y, lo que es más importante, de sus hablantes, de quienes la mantienen viva. Por eso, desde su creación, Cilengua nació abierto a ciertas líneas de investigación que se van abriendo en función de las necesidades, de propuestas de iniciativas propias y ajenas que se están desarrollando en todo el mundo hispano.

Cilengua ha puesto en marcha proyectos como el Diccionario Histórico o el de las Biblias Romanceadas o el de la Toponimia Hispánica. Uno sobre las dudas, carencias y orígenes de nuestro idioma y otro, el bíblico, porque no hay ningún libro como el Libro, que ha mantenido su fundamento en el tiempo y a través del cual puede conocerse en profundidad cómo ha ido evolucionado nuestra lengua desde su nacimiento.

Poco a poco, progresivamente, Cilengua se está convirtiendo en un centro de estudios superiores y de investigación profesionalizada, con profesionales propios y apoyado y respaldado en otras universidades y centros especializados de todo el mundo.

Su ámbito de trabajo tiene hoy unas líneas definidas en el terreno de los estudios filológicos (textos, historia del libro y de la lengua, ediciones, lexicografía...); la formación de investigadores; el desarrollo de programas propios y ajenos de investigación; la publicación de los trabajos y, finalmente, la organización de congresos nacionales e internacionales, reuniones, coloquios, congresos y seminarios siempre con especialistas que realicen trabajos en el marco de los objetivos de Cilengua.

Las líneas de investigación se sustentan en tres institutos dirigidos por profesionales de reconocido prestigio: el Instituto de Estudios de los orígenes del español, que coordina Claudio García Turza; el Instituto de Historia de la Lengua, dirigido por José Antonio Pascual y la llamada Biblioteca de Autores Hispanos, dirigida por Pedro María Cátedra. Cada uno de ellos ha iniciado ya un programa intenso de actividades y publicaciones de notable prestigio en el mundo hispano.