EN ROMÁN PALADINO
LENGUA

Académicos y profesores buscan en La Rioja el equilibrio entre la norma y el uso del español

Los participantes en el curso posan en el monasterio de Yuso junto a las autoridades y organizadores. :: MIGUEL HERREROS

Expertos y docentes de España y siete países latinoamericanos más participan en el curso internacional 'Los caminos de la lengua'



J. SAINZ | SAN MILLÁN DE LA COGOLLA .

«La lengua es el plebiscito más democrático que conocemos». El profesor Salvador Gutiérrez, miembro de la Real Academia Española, una de las personas encargadas de mantener vigente el viejo lema de la RAE, 'limpia, fija y da esplendor', ofreció ayer la conferencia inaugural del curso internacional 'Los caminos de la lengua', que se celebra durante esta semana en varias localidades riojanas con la participación de expertos lingüistas, académicos y profesores de España y otros siete países lationamericanos.

San Millán de la Cogolla (en las dos primeras jornadas), Canillas de Río Tuerto, Briones y Logroño son las cuatro sedes de este encuentro organizado por la Fundación San Millán, la Consejería de Educación y la Fundación SM, que fue inaugurado ayer por el presidente riojano, Pedro Sanz, y el director de SM, Leoncio Fernández. «El objetivo -señaló este último- es reflexionar sobre la norma, el uso y el estilo del castellano en el mundo, analizar y estudiar con capacidad crítica la variedad de usos de la lengua en función de las distintas necesidades».

Estar en boca de cuatrocientos millones de personas confiere al idioma español esa 'democrática' capacidad cambiante que tanto lo enriquece y obliga, al mismo tiempo, a sus vigilantes a establecer y ajustar las normas que la mantengan unida y «garantizar la comunicación entre todos los hablantes». Pese a las diferencias fónicas, léxicas, gramaticales, morfológicas y sintácticas, incluso pragmáticas «a lo largo y ancho del español», enfatizó el profesor Gutiérrez, «la lengua es una»: «Podemos leer a Cortázar, Neruda, Borges, Benedetti, Vargas Llosa, García Márquez, Fuentes, Monterroso, Guillén, Delibes, Cela... y lo leemos como si fuera una única voz».

El académico reivindicó la ortografía como fundamento de la unicidad del idioma y justificó el celo de las innovaciones concretas y la escasez de reformas generales. «Tendría que ser un acuerdo unánime y esto es muy difícil -señaló-. Así que vamos dando pequeños pasos para que la ortografía del español [escrito] no sea tan distante de la oralidad como lo es el francés y no digamos el inglés». Es la tendencia, más conservadora que progresista, que rige aquel célebre 'fija, limpia y da esplendor' de la Academia con que se busca el equilibrio entre el uso del idioma y la norma.