| El
padre Olarte descubre en San Millán un manuscrito de
Jovellanos, traducción de una obra de Racine
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| Juan
Baustista Olarte, presentando la obra de Jovellanos en
Logroño. /JUAN MARÍN |
El actual bibliotecario del monasterio
de San Millán de la Cogolla ha encontrado la obra entre
los originales hallados en el proceso de catalogación
de los fondos.
C.
SOMALO/LOGROÑO
El padre Juan Baustista Olarte, bibliotecario del monasterio
de San Millán, descubrió el manuscrito durante
el proceso de catalogación. «Se trata de una
obra de Racine, muy bien traducida del francés, muy
fiel al original. Pero no es una obra conocida. No figura
tan siquiera, según apuntó Olarte, ni en el
catálogo de las obras completas de Jovellanos»,
afirma.
La única referencia que existía
al respecto es una pequeña nota a pie a finales del
siglo XIX donde se dice que hay dos manuscritos conocidos,
uno de Madrid que le atribuye la traducción a Medina
Sidonia y otro de la Universidad Menéndez Pelayo que
la atribuye a Jovellanos.
La aparición del manuscrito tiene unos
orígenes similares a otros documentos sobre el insigne
ilustrado asturiano y un fraile pariente del mismo.
Según Olarte, «hay una pequeña
serie de pequeños manuscritos de la familia Jovellanos
que llegan aquí a través de un fraile llamado
Braulio Cónsul Jove, supuesto pariente». Jovellanos,
según explica el padre Olarte, no cita en sus diarios
a este fraile que luego terminó ejerciendo en Villaverde
y Cárdenas.
El manuscrito no se llegó a editar
nunca ni aparece en ninguno de los catálogos conocidos
ni en las obras completas de Jovellanos. Tampoco consta si
llegó a estrenarse en aquella época en España.
Jovellanos e Ilustración
El contexto de aquella época de juventud
de Jovellanos coincide con los precursores de la Ilustración
en España, «y con personajes tan curiosos como
el político Olavide».
Nos situamos en una época, 1769, en
la que Jovellanos «tenía 26-27 años, y
había llegado a Sevilla, donde se junta con Medina
Sidonia y Olavide». Medina Sidonia había sido
embajador en París «y viene contagiado por las
ideas de la Ilustración y Olavide, -cuenta Olarte-,
había convivido una semana con Voltaire y se había
aficionado a las tragedias francesas».
Los tres personajes en cuestión (Jovellanos,
Medina Sidonia y Olavide) se juntan en Sevilla. «Allí
pusieron en marcha las corralas, los teatrillos para la gente
más selecta y estrenar obras. También, añade
Olarte, «crean una escuela de dicción porque
el habla de los sevillanos les parecía poco universal».
A partir de este movimiento «los Reales
Sitios de Aranjuez, donde también había teatrillo
para la Corte, piden a Sevilla que les manden actores entrenados
en la buena dicción y obras». La traducción
de Jovellanos no se sabe si llegó a estrenarse. Una
aportación a la obra literaria. |