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La
lengua de la esperanza
Con los instrumentos científicos
necesarios y los mejores recursos humanos encabezados por
tres figuras prestigiosas de la filología hispánica
quedaron abiertas las instalaciones del Cilengua (Centro Internacional
de Investigación de la Lengua Española) en la
sede de San Millán de la Cogolla y la residencia de
investigadores de Canillas de Río Tuerto.
C.
SOMALO/LOGROÑO
Lucía un sol primaveral en San
Millán. Campos verdes a los pies de la sobrecogedora
imagen del San Lorenzo tintado de nieves. Cilengua abrió
oficialmente sus instalaciones con un sencillo acto académico
presidido por Pedro Sanz y el director de la Real Academia
Española, Víctor García de la Concha.
Patronos y miembros de la Fundación y representantes
de la cultura asistieron a los actos.
El presidente regional reiteró una
vez más el compromiso de La Rioja con la lengua española.
Por ello destacó que el proceso es la continuidad de
un «compromiso histórico adquirido hace más
de mil años en el escritorio de Suso».
Desde el valor simbólico que avala
la perspectiva histórica para el estudio y promoción
de la lengua, Pedro Sanz destacó los instrumentos científicos,
la infraestructura y los recursos y, también, los proyectos
ya iniciados: las Biblias Hispánicas, el nuevo Diccionario
Histórico de la Lengua Española y la recuperación
del patrimonio literario de la lengua española y de
La Rioja.
Desde este referente que ha interiorizado
el valor de la lengua, Víctor García de la Concha
destacó el valor del patrimonio y la responsabilidad
que conlleva su conservación. Para el director de la
Real Academia Española, el español es «la
lengua de la esperanza» que hablan más de 450
millones de personas en todo el mundo. Y la idea del Cilengua,
como señaló en su discurso, «significa
la conciencia de que La Rioja debe servir al patrimonio lingüístico
de hoy y a la esperanza del mañana».
Una exposición de libros en la biblioteca
que aglutina el arte de la impresión con un clásico
como Bodoni y varios ejemplares salidos de la imprenta riojana
de los siglos XVI al XVIII junto con un aperitivo en Canillas
sirvieron para abrir las instalaciones del Cilengua en San
Millán y Canillas de Río Tuerto.
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