San Millán de la Cogolla
EN ROMÁN PALADINO
X ANIVERSARIO DE LA DECLARACIÓN DE PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD


La cultura del patrimonio

Los príncipes. Don Felipe y doña Letizia, en San Millán. /JUSTO RODRÍGUEZ

Fundación San Millán, 10 años conservando los monasterios e investigando el castellano

MARCELINO IZQUIERDO./ LOGROÑO

Apenas un mes antes de que la Declaración de la Unesco cumpliera su primer aniversario –el 8 de octubre de 1998–, quedó constituida la Fundación San Millán de la Cogolla. Fue en el trascurso de un acto solemne, celebrado en el Salón del Milenario del monasterio de Yuso y presidido por Su Alteza Real el Príncipe de Asturias, Don Felipe de Borbón.

La Fundación San Millán de la Cogolla nació con dos fines prioritarios que, como los Reyes Católicos, «tanto monta, monta tanto». Por un lado, se marcó el objetivo de favorecer la protección y el cuidado del medio natural de la zona declarada Patrimonio de la Humanidad, así como el estado y conservación de los monasterios de Suso y Yuso. Y, por el otro, el de investigar, documentar y difundir los orígenes de la Lengua Castellana, la utilización de las nuevas tecnologías para la difusión y actualización del español en el mundo, al tiempo que fomentar el desarrollo social, económico, cultural y turístico de San Millán de la Cogolla y su entorno.

«El riojano Ángel Martín Municio, director de la Real Academia de Ciencias y miembro de la Real Academia Española, fue uno de los mayores impulsores de la Fundación», explica su coordinadora, Almudena Martínez. Apoyados en su tesón, y sobre la piedra angular del Gobierno de La Rioja, administraciones, universidades, instituciones y empresas privadas aunaron esfuerzos para poner en pie una Fundación que canalizara todos las expectativas.

La iglesia y el refectorio

En la última década, la situación de los monasterios, desde el punto de vista de conservación y patrimonio, ha cambiada de manera sustancial. Del estado precario en el que se encontraban Yuso y Suso –sobre todo este último–, la situación actual se antoja mucho más halagüeña: el cenobio primitivo está apuntalado y bastante saneado, mientras que el que se levanta en el valle se ha beneficiado de reformas y nuevas infraestructuras.

De cara al futuro, las obras en el interior de la iglesia –una de las maravillas de la región, si bien oculta su magnificencia por el deterioro tanto del continente como del contenido– ya han comenzado, por lo que que a finales del año 2010 podremos admirarla en todo de esplendor. También está pendiente de inicio la reforma del refectorio, otra joya que necesita un exhaustivo lavado de cara.

Tampoco ha olvidado la Fundación San Millán su tarea científica y divulgativa. «Nos hemos convertido en un referente imprescindible de la lengua española –argumenta Almudena Martínez–. De hecho, siempre que la Real Academia tiene que poner en marcha o presentar algún proyecto importante, como el Diccionario Panhispánico de Dudas o una cumbre de todas las academias hispanohablantes del mundo, San Millán ha sido escenario, eje y motor». Cilengua es uno de estos hijos predilectos