EN ROMÁN PALADINO
CONGRESO

Acentos de Babel

Un voluntario charla con la profesora gabonesa Eugenie Eyeang. / ENRIQUE DEL RÍO

El XVII Congreso de Enseñanza del Español como Lengua Extranjera reúne desde el 27 al 30 de septiembre a 200 ponentes de todo el mundo en la Universidad de La Rioja

No hay una sola explicación que dé respuesta al aumento de estudiantes de castellano en el mundo. En Estados Unidos, la posibilidad de entender a la cada vez más pujante comunidad latina; en Japón, la atracción por el flamenco y la cultura hispana; en África, el sueño de la emigración; en Europa, el deseo de evasión y la fiesta...

V.S.

Son mil razones que necesitan de herramientas de aprendizaje, como la que la Universidad de La Rioja plantea en el XVII Congreso Internacional de la Asociación para la Enseñanza del Español como Lengua Extranjera (ASELE). Desde ayer la UR reúne a más de 200 congresistas venidos de todo el planeta, convirtiendo el campus en una torre de babel, pero de acentos del castellano.

«En Gabón, cada vez hay más alumnos que estudian español como segunda lengua, después del inglés, y tiene gran éxito», explica Eugene Eyeang, profesora. «Lo primero que les enseñamos son los saludos y esas cosas. Luego ya quieren entender las películas de El Zorro o la canción de 'La cucaracha'», bromea esta gabonesa.

En otros casos, también aparecen razones lingüísticas y económicas. «Los griegos son gente muy interesada en el castellano. Como la gramática griega es muy compleja, el español les parece sencillo», asegura Susana Vázquez, de origen ecuatoriano pero que desde hace décadas imparte clase en Atenas. «Además, en Grecia el que domina otra lengua tiene un plus mensual de 20 euros, lo que también anima a estudiar», indica.

Desde Turquía, Francia, Brasil, Namibia, Japón... Los profesores, cada uno con su acentillo a cuestas, escuchan atentamente las ponencias, como la de Judith Liskin, profesora en la Universidad de Iowa (Estados Unidos). «Estamos tratando de enseñar un castellano universal. De esta forma se consigue que mucha gente se interese por el castellano porque pueden abrirse muchas puertas en los mercados. Por ejemplo, ahora hay muy pocas personas que sólo estudian el idioma; se compatibiliza con carreras como biología o economía, para trabajar en otros países», resume.