| Treinta
años de la primera visita real
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El
Rey en su primera visita a La Rioja, en San Millán
de la Cogolla. /LA RIOJA |
En noviembre de 1977, los Reyes viajaron
hasta San Millán con motivo de la celebración
del Milenario de la Lengua Castellana, en su primer viaje
oficial a la comunidad autónoma.
EFE/LOGROÑO
Treinta años se acaban de cumplir de la primera visita
oficial de los Reyes de España a La Rioja. Sus Majestades
viajaron a San Millán de la Cogolla el 14 de noviembre
de 1977, dos años después de proclamarse el
Rey Don Juan Carlos como jefe del Estado, con motivo de la
celebración en el monasterio de Yuso de los actos conmemorativos
del Milenario de la Lengua Castellana. Su primer viaje duró
poco más de tres horas y media.
Los Reyes pisaron tierras riojanas sobre las
diez y media de la mañana. Llegaron a bordo de un helicóptero
que tomó tierra en las proximidades del monasterio
de los Padres Agustinos. Más de 15.000 personas siguieron
el acto del monasterio de Yuso, que las cámaras de
TVE ofrecieron en directo, en la que fue considerada como
una jornada histórica. Los Monarcas fueron recibidos
por el entonces alcalde de San Millán, Juan Chicote;
el entonces gobernador civil de la provincia, José
María Adán; y por los ministros Pío Cabanillas
e Íñigo Cavero, además de los responsables
del monasterio.
En primer lugar los Reyes subieron a la tribuna
instalada en el patio del monasterio de Yuso, en donde Juan
Chicote pronunció las primeras palabras de bienvenida
a los Monarcas. Seguidamente se pasó a la iglesia ,
en donde se entonó la salve. A continuación,
pasaron al Salón de la Lengua, en donde los Reyes firmaron
en el libro de honor, que también recogía la
firma de Alfonso XIII.
Le siguió la lección magistral
que pronunciara el académico Emilio Alarcos, y acto
seguido, las palabras del Rey Don Juan Carlos, en las que
calificó al castellano como «lengua universal».
Seguidamente se sirvió un vino de honor y las peñas
logroñesas les entregaron una placa conmemorativa.
Así culminaba esta primera visita real a San Millán,
a donde regresarían 15 años después,
en 1992.
El padre Juan Bautista Olarte, del monasterio
de San Millán de la Cogolla, que vivió aquella
jornada, recordaba que se trató «de una novedad
absoluta». «El Rey estaba recién estrenado.
Tuvimos que improvisar pero resultó bien, muy popular»,
resume.
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