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NOS QUEDA PORTUGAL
J. OLARTE.
«Es interesante saber
que gente que no te conoce de nada se interesa y se impresiona
con lo que haces. Aunque somos muy parecidos, las conexiones
son muy difíciles. Las discográficas portuguesas
creen que la única música con potencial fuera
es el fado. España tiene potencial para lanzar a
Enrique Iglesias o fabricar éxitos como ‘Macarena’
o Las Ketchup, pero no para promocionar cosas interesantes
como Mastretta u Ojos de Brujo. No esperábamos nada,
así que estamos muy satisfechos». Las palabras
del líder de los lusos The Gift, John Gonçalves,
son a propósito de la secular falta de conexión
musical entre dos países que, en lo que a pop se
refiere, han vivido poco menos que de espaldas. La banda
cerró el día 6 los conciertos de Actual 2007
en el Palacio de los Deportes.
Formados en el 94 en las cercanías
de Lisboa, debutaron con un modesto primer disco –«casi
una demo», apunta John– que ninguna multinacional
portuguesa quiso editar. Su respuesta fue Vinyl (98), un
álbum anglófilo y autofinanciado que, sorpresivamente,
acabaría por convertirse en el mayor éxito
del pop portugués contemporáneo.
Convertidos en banda de referencia del
indie luso, ahora miran al exterior con Film, tercer trabajo
con el que, «sin perder el formato canción»,
establecen vínculos entre la tradición musical
atlántica, la electrónica analógica
y el indie anglosajón de orfebrería cuasi
cinematográfica. CHacemos una música híbrida,
perfilada con cuerdas, jazz, electrónica y pop, pero
de manera que suene todo integrado y marcado por la voz
de Sonia (Tavares). Todo eso requiere la técnica
y la madurez que ahora tenemos», explica un John que
re- conoce las influencias diversas de Flaming Lips, Lemon
Jelly, Bjork, Bekc, Radiohead, Air o los indietrónicos
Lali Puna.
Bandas sonoras
Film ha sido cocinado por The Gift de
una manera totalmente independiente, pero no lo parece.
La producción suena grande y ampulosa, gracias a
la inusual riqueza instrumental (cuerdas, metales, percusiones
orientales...) y a la aportación de las mezclas realizadas
por colaboradores como Howie B, Will O’Donovan, Gavin
Friday o Joe Fossard.
«No hemos regateado. ‘Vinyl’
nos dio una independencia financiera para hacer lo que queríamos.
Creemos en nuestra música, tenemos nuestra propia
editora y trabajamos con nuestro dinero. Queríamos
una producción intachable. Hemos grabado con una
de las mejores orquestas de estudio de Londres y con Friday,
que ha trabajado las cuerdas junto a mi hermano Nuno. Howie
B, aunque tenía infinidad de proyectos, vino dos
semanas a colaborar con nosotros en Portugal».
Como las de Perry Blake, Flaming Lips,
Departure Lounge o Cinematic Orchestra, las canciones de
The Gift funcionan como «bandas sonoras de películas
imaginarias, aunque son mucho más que eso»,
matiza John. «Como músicos, siempre tratamos
de trazar nuevos caminos y sensaciones. Desde el principio,
teníamos la idea de hacer algo mezclando pop, clásica,
jazz y nuevas tendencias.
Ahora tenemos la capacidad». Su música apunta
en muchas direcciones estéticas. «‘Film’
es sólo una justificación; el cine actúa
como referencia, como hilo conductor de unas historias que
tienen coherencia global al ser escuchadas de principio
a fin».
Acorde con su visión cinemática
del pop, recrean sus temas con el apoyo de imágenes.
«Somos seis personas, menos que en Portugal. Usamos
también saxo, batería y secuencias. Tratamos
de hacer un directo intenso y con personalidad».
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